Recuperación natural de playas. Parte I

Recuperación natural de playas. Parte I

Caso  “Playa Teresiano”,  Yucatán, México 

 

Mucho se ha especulado los últimos años sobre la recuperación de playas en Yucatán. Las playas se protegen por un lado y se erosionan por otro. Y en el camino, a lo largo de 40 km de playas sujetas a una misma dinámica litoral (Entre Progreso y Telchac) se han desarrollado innumerables obras en su mayoría ilegales, sin una visión del funcionamiento integral del sistema. Esto ocasionando siempre más trastornos que soluciones.

En el caso particular aquí analizado (Km 13 de la carretera Porgreso Telchac),  en los últimos dos años ha habido un trabajo coordinado por la Secretaría de  Desarrollo Urbano y Medio Ambiente (SEDUMA),  entre autoridades y sociedad que finalmente están dando los resultados que necesitan las playas locales. Este trabajo consiste en entender que más que ejecutar obras de protección, hay que dejar “respirar” al sistema de playas, y que el mismo “se encargue” de su recuperación. Esto se consigue eliminando todas las estructuras que no han hecho más que impedir al conjunto de playas,  recuperarse de forma natural (figura 1).

Figura 1 Recuperación natural de playas tras eliminación de estructuras que modifican la dinámica litoral (vista W del Teresiano)

Figura 1 Recuperación natural de playas tras eliminación de estructuras que modifican la dinámica litoral (vista W del Teresiano)

En concreto el pasado mes de abril se instaló un rompeolas sumergido en la playa identificada como  “Teresiano” (figura 2). Esta playa llevaba alrededor de 10 años sin una playa sólida y la infraestructura costera en una situación totalmente vulnerable. Lo que ha funcionado es sencillamente, retirar una serie de estructuras transversales (espigones) y colocar un rompeolas sumergido solo en su parte más crítica donde la infraestructura costera (en este caso casas veraniegas) estaba en riesgo de destrucción por eventos meteorológicos.

Figura 2.Ubicación obra km 13 Carretera Progreso-Telchac

 

Este rompeolas es un “mitigador” o “reductor” de energía del oleaje (figura 3). Esto ocasiona que las olas que llegan a la playa, tengan menos fuerza para mantener la arena en suspensión y por tanto, se acumula   de manera natural, sin impedir su circulación a otras playas. La recuperación  es lenta pero es lo que más se asemeja al comportamiento natural de una playa estable.

Figura 3.Funcionamiento de rompeolas sumergido como disipador de energía del oleaje

 

Es sumamente pronto para sacar conclusiones (la obra está por cumplir un mes de instalada). Sin embargo, los resultados se empiezan a ver (figuras 4, 5, 6). Permitir que el mar “marque” los tiempos naturales de recuperación, en lugar de acelerar los procesos de acreción de playas de manera artificial, parece la mejor oportunidad de lograr un sistema estable a largo plazo. El reto ahora es vigilar que la estabilización de estas playas no genere erosión en playas aledañas en cuyo caso, las medidas de restauración deben ser inmediatas y encaminadas a “mantener la arena en circulación”  de forma natural,  en lugar de “retenerla”  de forma artificial  (lo que había venido sucediendo por años)

26 de OCTUBRE 2011

Figura 4.1 Aspecto playa Teresiano en el 2011

Figura 4 Aspecto playa Teresiano en el 2011

17 de ABRIL 2017

Figura 4.2 Aspecto playa Teresiano en el mes de abril

Figura 5 Aspecto playa Teresiano en el mes de abril

27 de MAYO 2017

Figura 4.3 Aspecto playa Teresiano tras 1 mes de la instalación rompeolas

Figura 6 Aspecto playa Teresiano tras 1 mes de la instalación rompeolas

Conclusiones:

  • La playa analizada del “Teresiano” lleva en estado crítico muchos años. Finalmente la colaboración sociedad – autoridades, ha permitido tomar acciones encaminadas a “quitar” lo que sobra en lugar de  “poner” nuevas obras con una perspectiva local. Solo intervenir en puntos críticos como este caso. Esto parece que empieza a dar resultados pero el camino todavía es muy largo.
  • Se está realizando un monitoreo de alta resolución de la respuesta marina a las estructuras llevado a cabo por la UNAM. Esto  permitirá a las autoridades tomar las medidas que procedan para ir paso a paso en una meta a largo plazo, recuperando una dinámica litoral rota hace varias décadas. Adicionalmente, Los proyectos serán más completos y las autoridades ambientales tendrán mejores elementos para autorizar o no obras  de protección costera.
  • La colaboración de la sociedad es indispensable. Se requiere su participación en erradicar por completo a la cultura de obras ilegales. El caso de Yucatán es un sistema playero donde las playas están conectadas unas con otras a lo largo de decenas de kilómetros. Cualquier obra puntual puede tener grandes repercusiones.
  • La solución aquí presentada no es extrapolable por si sola a todo el sistema playas. Cada tramo crítico debe considerar sus particularidades y cualquier propuesta de intervención, ya sea “quitar” o “poner” nuevas estructuras (paralelas o transversales) debe hacerse bajo normativa ambiental que considere la afectación de todo el sistema.